Clara percibió la tensión y el miedo reflejados en los ojos de Claudio. ¿Qué había hecho incluso podía haber provocado esas emociones en su propio hijo?
—Lo siento, lo siento mucho. —susurró Clara mientras lo abrazaba.
Claudio ni siquiera sabía qué hacer. —Entonces... ¿cómo has venido aquí? —preguntó titubeante.
—Cariño, lo siento, mamá llegó demasiado tarde.
—¿Mamá? —Claudio sintió que se había escuchado mal. ¿Realmente Clara lo aceptaba como su hijo?
—Hijo, antes mamá malentendió algunas cosas