Dylan no mentía, Diego realmente estaba enfermo. Había tenido fiebre durante todo un día y una noche, apenas podía respirar en la cama.
Lucas, como una niñera, estaba pelando una manzana al lado de la cama y no dejaba de hablar.
—Jefe, mírate en qué estado estás ahora, ¿por qué te empeñas en esto? Durante medio año has estado persiguiendo a la señora, escondiéndote y al final ni siquiera puedes tomarla de la mano.
Fernando lo miró con desdén—. Cállate un poco, ¿crees que el jefe quiere esta situ