La pequeña Lunia no lograba comprender las complejas emociones de los adultos, sus ojos reflejaban incredulidad mientras en el corazón de Diego las emociones se agitaban intensamente.
—Mi niña, ¿has sufrido mucho todos estos años?
Sufrir...
Lunia no sabía qué significaba esa palabra, ella solo sabía que era feliz cuando estaba con su hermano y su papá.
—Por cierto, ¿tienes hambre? —Diego hizo que trajeran comida deliciosa y bebida.
Después de todo, era una niña, y sus ojos se iluminaron al ver l