Clara miró su reloj de pulsera. Por lo general, a esta hora Darío le traería algo de fruta, pero ¿dónde estaba hoy Darío?
Bajo la tenue luz amarillenta, vio cómo la lluvia caía en diagonal golpeando el cristal.
Está lloviendo.
Odiaba este tipo de clima. Recostada en la cama, no sentía ni una pizca de sueño. Se puso los auriculares y dejó que sus pensamientos se dispersaran.
No sabía cuánto tiempo había pasado, pero el fuerte balanceo del barco la hizo abrir los ojos de golpe.
¡Algo estaba mal!
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