Clara pasó por seis rondas de quimioterapia, una cada veintiún días, y al terminar las seis, ya habían pasado seis meses.
Durante esos seis meses, cada día fue como vivir en el infierno para ella, los efectos secundarios de la quimioterapia se filtraban en cada órgano de su cuerpo.
Ella tenía un frío constante, sus manos y pies siempre estaban helados, sus piernas sin fuerza y sus huesos le dolían intensamente.
Susana la miraba con angustia y le dijo: —Clara, has superado todo esto. Has completa