A mitad de camino, Clara intentó liberarse cuando Diego no estaba prestando atención, pero en ese momento los efectos de la medicación se hicieron presentes. En lugar de liberarse, se sintió mareada, con náuseas y debilidad, como si toda su energía hubiera sido drenada.
Diego rápidamente la ayudó a recostarse y le dijo: —Clari, no te muevas, por favor.
En ese momento, ella no tenía fuerzas ni siquiera para moverse. Cada movimiento le hacía dar vueltas la cabeza, así que simplemente cerró los ojo