Ángela intentó explicar, pero su voz parecía insignificante frente a la contundencia de las pruebas. Solo podía repetir una y otra vez lo mucho que amaba a Alberto.
Alberto agarró su mano y por primera vez mostró una expresión de disgusto en sus ojos. —Ya basta, vámonos.
Independientemente de quién fuera Ángela, sus acciones de hoy superaron por completo la imagen que Alberto tenía de ella, y lo había avergonzado. Alberto solo quería salir de ese lugar lo más rápido posible.
Aunque Ángela se res