La primera visita a su suegra se fue sorprendentemente fácil. Después de despedir a Teresa, Clara se quedó mirando fijamente la hermosa pulsera, que se volvía aún más hermosa con el paso de los años.
No la llevó puesta, sino que la examinó detenidamente, sintiendo en lo más profundo de su ser que esto no debería ser suyo.
—¿Te gusta? —la voz de Diego repentinamente resonó desde atrás, haciendo que Clara se sorprendió. Estaba tan absorta que ni siquiera se dio cuenta de su llegada.
—Sí, es bastan