La mirada de Diego se volvió más aguda, —¿Qué más sabes?
—Mira esa reacción, parece que acerté. No tengo ninguna otra intención, esta reunión es simplemente para echar un vistazo, pero debo decirte algo. En nuestra familia, hay muchos defectos, somos tercos, dedicados, y una vez que nos enamoramos de alguien, es para toda la vida. Es una espada de doble filo.
Teresa habló con seriedad, —Porque ni tu padre ni yo te enseñamos la habilidad de amar, hijo. No quiero que repitas nuestros errores. El a