Clara apartó la mirada, sonrojada. —Este cangrejo parece delicioso, voy a probarlo.
Antes de que pudiera tomar uno, Diego rápidamente le llevó uno pelado hasta la boca.
—¿Está rico?
Clara dio un bocado, y el sabor picante, fresco y fragante explotó en su paladar.
El familiar gusto se extendió desde la lengua hasta el estómago. Después de tanto tiempo sin probarlo, el picante la hizo sacar la lengua y beber agua con fuerza.
—¿Muy picante? —preguntó Diego preocupado.
—Un poco, pero está delicioso.