Clara escuchó la voz desgarradora y desesperada de Yolanda, deteniéndose para mirar atrás por un momento.
A pesar de la ayuda de los sirvientes, Yolanda insistía en acercarse a donde estaba Diego.
Esa apariencia desamparada y lamentable recordó a Clara cómo, año tras año, ella misma se había arrodillado ante Diego para evitar que se divorciara.
Resultó que se vio tan lamentable en ese momento.
—¿Vas a dejarla así? —preguntó Clara, cruzándose de brazos, como si creyera que Diego estaba preocupado