—¡Pum! —sonó un golpe sordo desde el otro extremo del teléfono, seguido inmediatamente por la voz incrédula de Diego: —¿Qué estás diciendo, embarazada?
—Está tomando ácido fólico. Si no está embarazada, ¿por qué tomaría esto?
Diego apretó los dientes: —¿Estás seguro de lo que viste?
—Hermano, aunque crecí en el extranjero, aún estoy alfabetizado. ¿Crees que no sé las palabras ácido fólico?
La llamada se cortó en ese momento.
Yannis frunció el ceño, preguntándose qué le pasaba a Diego últimamente