—Clari.
Se frotó los ojos. En estos días, había experimentado este tipo de ilusiones varias veces. Cuando volvió en sí, la figura de Clara ya se había desvanecido.
En efecto, al final, solo era su propia fantasía.
Paloma, resignada, avanzó entre la multitud con su paraguas en alto. De repente, una hoja de papel cayó desde el armazón del paraguas y Paloma la atrapó hábilmente.
Reconoció la caligrafía al instante.
—Cuídate.
Era solo un palabra, la más sencilla, escrita apresuradamente con una cali