Clara se dio cuenta de que algo estaba mal y se apresuró a explicar: —He revisado esos documentos y encontré algunas inconsistencias. Esos documentos no prueban directamente que tu hermana fue asesinada por mi padre. No hay pruebas materiales ni testigos. Solo hay suposiciones sobre el motivo de mi padre.
—¡PUM! —sonó un estruendo cuando Diego arrojó los platos y las copas de la mesa al suelo.
En su rostro ya no había ni rastro de sonrisa, en su lugar, una gélida hostilidad inundaba la habitació