Al día siguiente, Clara apareció en la oficina llena de energía.
En comparación con sus otros colegas en la oficina con ojos rojos y rostros agotados, parecía como si un humano hubiera entrado en un círculo de zombies, creando un marcado contraste.
Parecía que Clara no recordaba las burlas de los demás el día anterior, y saludó cortésmente a Andrea.
—Buenos días.
Aquella sonrisa irritante hizo que Andrea se sintiera cada vez más frustrada. Tomó una taza de café y regresó a su escritorio, murmura