Clara alzó la cabeza y se encontró con la mirada del hombre parado junto a la puerta. Él no se había quitado la camisa antes de acostarse, lo que la dejaba arrugada y con algunos botones desabrochados.
Diego se recostó perezosamente junto a la puerta, su cabello algo desordenado, pero eso no disminuía en absoluto su atractivo.
Clara ya se sentía culpable, y la relación entre ella y Diego era complicada y llena de desencuentros.
Había causado problemas anteriormente, y al pensar en las personas e