Ezequiel trató de explicar: —Solo vi a la niña tan linda y quería darle un poco de dulce.
Clara sabía que él no sería tan indigno como para tratar de dañar a su hija. Su presencia aquí era obviamente porque Diego lo había mandado como refuerzo.
Este bobo sin cerebro seguía siendo igual de impulsivo que antes, casi arruinó sus planes. Si Luna y los demás se daban cuenta, seguramente la situación sería más compleja.
Por eso, Clara lo trató con mucha frialdad, mirándolo como a un extraño, —No es ne