Clara se giró lentamente, y su mirada se posó en un hombre bajo las palmeras, a lo lejos. Lo reconoció: era Fabián, el joven heredero de los Sonia, y también el prometido de Luna.
Clara no esperaba encontrarlo aquí. Ahora parecía que entre ellos dos había algo más que una simple relación.
Desde el principio, Fabián había conocido la verdadera identidad de Clara. Quizás incluso había sido cómplice de sus planes.
Al pensar en el rostro de Ezequiel, muy parecido a lo de tío Sonia, las sospechas de