Al despertar, la espalda de Clara estaba empapada, y al recordar la absurda y extraña pesadilla de la noche anterior, pasó su mano por la frente, húmeda por el sudor.
Ella solo había visto fotografías de la quinta señorita, y nunca se habían conocido en persona, pero el sueño de anoche parecía tan real.
Sobre todo, su sonrisa era tan cálida y dulce. En el sueño, no parecía en absoluto una muerta, sino una hermana mayor cariñosa.
Clara suspiró profundamente. Si ella no hubiera muerto, ahora tendr