El resultado era claro: Luna no encontró ninguna hierba sospechosa, y esa mujer, como había dicho, solo le dio a Suriel medicamentos para tratar el insomnio. Sin embargo, Luna no podía dejar de sentirse inquieta.
—¿Has averiguado dónde está mi hermano mayor?
—Aún no hay noticias. La última vez estaba en el Cabo de Buena Esperanza y luego se fue a Mozambique. Es probable que no tenga salvación y quiera disfrutar de los paisajes antes de morir.
Luna frunció el ceño. —Siento que hay algo extraño. S