Clara se acurrucó en los brazos de Diego, sintiendo que todo era como un sueño.
Regresó a esta casa que le había brindado felicidad pero también le había causado un dolor interminable. Especialmente durante los primeros días de matrimonio, fueron sin duda dulces.
Todos los días aprendía a cocinar diferentes platos en casa, esperando a que Diego regresara.
Cuidaba una y otra vez las flores y plantas del patio, lavaba y planchaba cada prenda de ropa que Diego se quitaba y las guardaba ordenadament