Clara miró los carne y marisco en su plato, sin saber qué decir.
Juan y Javi estaban elogiando el arte culinario de ama con entusiasmo, saboreando cada bocado.
El hombre la vio sin tocar la comida y explicó: —Los ingredientes en la isla son limitados. Tendrás que conformarte con un poco.
Juan mordió su labio. Aunque le costaba, de todos modos, con gran generosidad, puso un trozo de carne de su propio plato en el de Clara.
—Hermana Clari, estás muy pálida. Come un poco más.
Al ver los trazos de c