—Soy una mujer tonta y no entiendo lo que quieres decir, señor Belmonte.
—Si eres tonta, entonces no hay personas inteligentes en el mundo. Mi petición es muy simple: si me aplicas medicación, y esto será solo una broma. De lo contrario...
Estaba a punto de ser catalogado como un acto de terrorismo, y el asunto se volvería grave.
Clara se acercó lentamente a Diego. —Diego, dámelo.
—Clari...
Diego sabía lo que ella estaba pensando y, por supuesto, no quería hacerlo.
Si ella no hubiera reconocido