Al regresar a la habitación, Clara seguía pensando en Hernán, pero Diego parecía distraído.
—¿Aún no hay noticias de mi hermano? —preguntó Clara.
Diego, distraído, la miró y dijo: —¿Qué dijiste?
Clara tomó su mano y le dejó en claro: —No me gusta Ezequiel, para nada.
Al encontrarse con los ojos firmes de Clara, Diego suspiró suavemente y dijo: —Lo sé, solo que...
Él solo se sentía un poco inquieto. Desde el día en que conoció a Clara, supo que era una chica excepcional y muy talentosa.
Dondequie