Capítulo 1385
Clara mantuvo la calma y no respondió a sus palabras, en su lugar le recordó: —Señor Belmonte, esto es la ciudad de Ávila.

Su piel era muy blanca, y debido a que había llorado por Quirino durante la ceremonia, sus ojos y su nariz tenían un ligero tono rosado. Sus pupilas negras estaban húmedas, como un pequeño conejo blanco que resultaba especialmente adorable.

Pero Ezequiel sabía muy bien que la persona frente a él no era ningún conejito, sino el asesino de categoría S, Cero.

Antes de venir, Ez
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