Capítulo 1378
Érase una vez, Isolda amaba a Mónica profundamente, pero ahora la odiaba con toda su alma. Por culpa de esa estúpida, su propia hija estaba al borde de la muerte. Esa falsa hija se atrevía a soñar con ser la verdadera señorita adinerada.

Después de despedir a Mónica, Isolda miró la habitación con enfado.

—Mayordomo, ordena esta habitación. Vende las joyas, los bolsos y quema todo lo demás que sea de mala suerte.

—Sí, señora.

Después de lo sucedido, Isolda había suavizado su actitud hacia Clara.
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