Úrsula ya tenía preparada una excusa: —Vengo en nombre del señor Guzmán a entregar algo. Por favor, abra la puerta.
Ama Marta echó un vistazo a la pantalla y vio el rostro de una mujer de mediana edad vestida con un elegante uniforme de sirvienta, sosteniendo una caja de comida.
Probablemente Joaquín se había dado cuenta de que Pera no había estado comiendo bien estos días y había decidido traerle algo sabroso.
Ama Marta no sospechó nada y abrió la puerta. Úrsula era parte de la familia Enríquez