Mónica, al igual que Pera, no mostraba un vientre prominente, seguía plano, pero últimamente estaba durmiendo mucho y su apetito había aumentado considerablemente.
Su constitución siempre tendía a engordar. Antes solía mantener su figura a raya con entrenamiento constante, pero en el último mes se había dejado llevar y había ganado más de diez kilos. Su rostro se había redondeado.
Afortunadamente, tenía una estatura alta, lo que le daba una apariencia sólida. Su cara, que ya no era considerada h