Clara sabía muy bien quién era él, pero ¿qué podía hacer una mujer indefensa? No podía cambiar la situación en absoluto.
Incluso si ella matara a Ezequiel hoy, los ataques al país de Cordovia no se detendrían.
El país de Ardanvia se vería obligado a responder, pero la guerra no era la mejor estrategia.
No sabía cómo Ezequiel podía hablar con tanta indiferencia, así que reprimió su ira y preguntó: —¿Quién eres realmente?
—Solo necesitas tratarme, lo demás no importa.
Clara frunció el ceño y no qu