¡Esto era cerrar el último camino!
Los dedos de Clara estaban sobre la cremallera de sus pantalones, se encontró con la mirada apenada de Diego y dijo: —Bueno... me voy primero.
Diego la abrazó fuertemente y preguntó: —¿Cómo piensas compensarme?
—Ten paciencia, busca otra oportunidad.
—¿Entonces no me extrañas? Ni siquiera un poco.
Sus necesidades en ese aspecto no eran tan altas, no había pensado en él desde que se fue, pero después de ese beso, algo había despertado en ella.
Clara tosió suavem