Clara bajó la mirada sin decir una palabra, y Eduardo suspiró. —Sé que no quieres ser una molestia para nosotros, pero eso no es una cosa grande. En nuestra familia, lo que menos falta es dinero y personas. Antes hacías todo sola, pero ahora las cosas son diferentes. Tienes una familia, tienes a nosotros, tus seres queridos. No tengas miedo de pedir ayuda. Lo que me preocupa es que no lo hagas y que no nos consideres como familia.
Las palabras de Eduardo calentaron el corazón de Clara. Era una c