Joaquín interrumpió todos sus planes, y ella sentía un odio profundo hacia Joaquín. Ahora tenía que actuar junto a ellas, lo cual disgustaba mucho a Isolda.
—Señora Guzmán, estás exagerando. Este asunto no tiene nada que ver contigo. Es un problema de la juventud. Primero sentémonos y discutamos cómo resolverlo.
—La señora tiene razón, esposo, detén los golpes. —la señora Guzmán decidió retirarse. Mientras se secaba las lágrimas, dijo: —Papá, ¿qué debemos hacer en esta situación?
Ahí estaba.
El