Clara habló con calma: —Señor Enríquez, no es mi intención ofenderlo, pero Vuestra Excelencia ya no corre peligro de vida. Con un buen cuidado, su salud mejorará. Mi presencia no es tan importante, además su hermana realmente no me quiere aquí y no deseo causar conflictos en su familia por mi causa.
Eduardo no había venido personalmente solo para dejar a Clara tratando a su padre. Era porque con alguien como ella, una médica tan talentosa a su lado, cualquier problema futuro podría resolverse de