Clara se lavó y se sintió considerablemente más relajada. Su mente se aclaraba gradualmente y en su corazón ya había una determinación.
Cuando se volvió, vio a Diego muy ocupado.
Estaba tejiendo una cesta para peces. Antes de irse, había traído muchas galletas comprimidas, dos botellas de agua y algunas frutas.
Originalmente pensaba que podrían beber agua de manantial y recolectar frutas silvestres para seguir adelante lo más rápido posible.
Esta intensa lluvia y la inesperada llegada de Clara h