Parada en el borde del acantilado, el viento hacía ondear los mechones de cabello de Clara, mientras que abajo la niebla lo envolvía todo, haciendo imposible ver a alguien.
Clara podía entender por qué Diego había elegido este camino. Aunque peligroso, mientras no lloviera, era controlable.
Era el único camino sin venenos ni feroces bestias, solo un desafío natural. Él tenía experiencia en escalada.
Pero bajar a ciegas sin herramientas era extremadamente peligroso. Un descuido y caería hecho añi