42. Un Regalo y Un Sitio Especial
Al día siguiente: 24 de diciembre
Me cuesta mucho abrir mis ojos, pero es inevitable cuando comienza a caminar mi espalda con la yema de sus dedos. Creo que está haciéndolo con su dedo índice y el del medio... —¿Qué haces?— Pregunto intentando no reír.
Es él quien ríe. –Buenos días, amor— Me dice y sus dedos dejan de caminar en mi espalda. Uno de sus brazos me rodea y apoya su barbilla sobre mí haciéndome sentir su barba. –Recorría tus lunares, tienes muchos.— Comenta haciéndome sonreír.
—No má