34. Éxtasis
Jamás hubiese imaginado que Gael tocara el piano, y mucho menos que tuviera un estudio para este “hobbie” en Madrid sería un sitio así. La fachada no da indicios de que esto pudiese ser un estudio de música, más bien parece un lugar vacío. Abre la puerta y me deja entrar primero para luego entrar él y cerrar con llave detrás de nosotros.
—¿De verdad este es tu estudio o es que me mataras y dejarás mi cuerpo abandonado aquí?— Bromeo mientras enciende las luces y ambos reímos.
—Cariño, no soy un