Mundo ficciónIniciar sesiónAdam detiene el coche justo delante de lo que parece un bar, dea lo que sea ese establecimiento, parece un antro repugnante.
Un cartel mal colocar, desgastado y lleno de mugre, por no hablar de los cristales plagados de propaganda en la que ya no se puede ni distinguir las letras.
Tanto Alejandro cómo Adam se bajan sin mencionar ninguna palabra.
Joanna comprueba que las puertas del vehículo están abiertas y clava sus ojos en mí. Es hora de irnos, no podemos desaprovechar est







