–Gracias eres muy amable – sonriendo – bien entonces iré a acomodarme nos vemos después Francisco
Al pasar los días Helena ganaba más y más belleza, yo ya estaba prendado de ella y sabía que si hablaba con el señor, cuando ella llegara a la edad de casarse pediría permiso al señor, pero todo cambió cuando al cumplir ella los doce y nosotros tres los quince llegó de Barcelona la hermosa joven María Sofía Palomar que cosas de la vida esa joven era igual en apariencia al joven Mendoza del Campo cab