10. Un secreto
Kaira palideció, parecía que no paraba de meterse en problemas y estaba segura de que aquello solo traería pésimas consecuencias, pero para su alivio, cuando se giró, se trataba de Yash.
Su mejor amigo y ahora cuñado, se llevó la mano al pecho y respondió, —Gracias a Dios que eres tú, siento haber entrado aquí sin autorización, pero escuché llorar a una niña y simplemente quise ayudarla, ¿La conoces?
Él fue hasta la niña y se colocó a su altura,
—Princesa, ¿Por qué lloras?, sabes que si tienes