Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba más que satisfecho, mi padre había cumplido su promesa de atrapar a este imbécil. Me acerco al maldito de Nicolás y al verme se sobre salto asustado, estaba en una silla de metal amarrados de manos y pies.
—¿Quien demonios son ustedes?
—Estas asustado— comente burlón y el solo negó.
—Le diré a la policía sobre esto.
—Tu le dices eso a la policía y quien crees que estará bajo las rejas– Nicolás palideció y nuevamente negó.
—No se de que me hablan.
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