Velkan metió la mano en su mochila donde llevaba las armas y tomado la AK-47 se la extendió a Tamar con una sonrisa en sus labios. Ella la tomó y la examinó como toda una experta, revisó el cerrojo y el seguro, luego extrajo el cargador para comprobar si estaba al tope de carga. Una vez que lo comprobó todo se volvió hacia Velkan a quién toda esa preparación del arma lo tenía cautivado.
—Listo, amor —le dijo— Yo te cubriré mientras tú tomas el tiempo para hacer un buen tiro, cariño
La sonrisa d