Tardaron unos veinte minutos en llegar a la casa, en ese tiempo todos los que iban en el auto estuvieron callados y sumidos en sus propios pensamientos, cada uno de ellos tratando de buscar la mejor manera de seguir esta pequeña “guerra” que se avecinaba.
Cuando llegaron Tamaz bajó del auto y miraba con admiración la propiedad aunque la mayor parte de ella estaba sumida en la oscuridad, él admiraba los jardines y la fuerte construcción hasta donde podía verse, le llamó particularmente la atenci