La mañana siguiente todos estaban listos para partir, incluso Velkan estaba ansioso por descender ya de esta montaña, habían sido días duros y quería estar en un lugar civilizado.
—¿Cómo te sientes, mi amor? —fué la solícita pregunta de Tatiana.
Habían pasado gran parte de la noche conversando y conociéndose más, ahora no como amigos sino como dos personas que se amaban profundamente. Tenían meses compartiendo como amigos sin darse cuenta que cada vez se enamoraban más el uno del otro.
—Estoy b