Mary
Luego de tener una noche agradable con mi esposo, cenar juntos y luego darnos una ducha juntos; fui hasta la azotea, allí tenía una vista preciosa en donde podía ver el atardecer, también podía tomarme pequeños descansos. Era algo que me encantaba hacer, eso me daba tranquilidad.
—¿Mamá? —miro a mi pequeño Christopher entrando, con su muñeco al lado. Traía su pijama de carros color rojo.
—Oye, pero ¿Qué haces despierto? —Lo tomo entre mis brazos para que él también pueda observar—, a esta