Mundo de ficçãoIniciar sessãoEmily Evans
Quería un caparazón. Y uno muy grueso. Un caparazón que no le entrara absolutamente nada, ni toda esa rabia que James me había lanzado hace una hora en su nueva oficina. Había controlado muy bien lo que había provocado James en ese momento, salí sin bajar esa mirada, no quería verme frágil ante ellos por lo que acaba de gritarme.
― ¿







