Capítulo 79 No fue una muerte accidental, sino...
Finalmente, fue la criada personal de doña Celestia quien sugirió:
—Señora, usted y la señorita Rodríguez no deberían seguir de pie. Siéntense y charlen. Voy a preparar té para la señorita Rodríguez.
—Doña Celestia, con los ojos aún rojos, respondió:
—Sí, sí, trae buen café, saca el Kopi Luwak que guardo.
—¡Por supuesto! —respondió la criada.
Doña Celestia se sentó con Clara y, con los ojos todavía rojos, preguntó:
—Clara, ¿cómo has crecido todos estos años?
Clara respondió con respeto: