Clara, temiendo caer, instintivamente rodeó el cuello de Felipe con fuerza y lo miró con enojo.
—Felipe, ¿qué estás haciendo?
Ignorando sus protestas, Felipe la llevó hacia las escaleras.
En casa, Regina al ver la escena sonrió de inmediato. Clara, con la cara enrojecida, exclamó molesta:
—¡Felipe, déjame bajar! ¡Estás sudado y hueles mal! ¡Suéltame ahora mismo!
Felipe respondió con determinación:
—Si sigues gritando, ahora mismo te beso.
—Tú... ¡idiota!
Felipe logró 'convencer' a Clara