Sotiria bajó la velocidad pero no se dio la vuelta para mirarlo.
“Teníamos un acuerdo. Dejaría que me llevaras con Rena y olvidarías el hecho de que Garrison te golpeó en la cara y que Naomi te mordió la pierna. Ahora estamos a mano. De ahora en adelante, mi asunto ya no es de tu incumbencia, Señor Connor”.
Zachary, tan guapo como un dios, entrecerró los ojos.
“No vas a encontrar a Melina”.
Su voz era tranquila y firme, pero sonó como un trueno repentino en los oídos de Sotiria. Ella inmedia