“Tiria, lo que sucedió fue…”. Renata se tomó un tiempo para calmarse antes de recuperar su voz. “¿No te desagradan las bebidas ácidas? Ese vaso de jugo de manzana estaba demasiado ácido, así que le agregué un poco de azúcar, ¡así es! ¡La bolsa de ingredientes que agregué al jugo de manzana contenía azúcar blanca!”.
Renata, que finalmente había encontrado una excusa, sostenía la tableta en una mano y la mano de Sotiria en la otra con entusiasmo. “Tiria, no lo entiendo. Agregué un poco de azúcar